martes, 15 de diciembre de 2015

De nuevo, Navidad.

De nuevo es Navidad, y en mi casa no hay Navidad que se precie sin que alguno de nosotros vaya a Madrid. Esta vez hemos ido toda la familia, abuelos, padres y nietos. Y por supuesto, la capital estaba preciosa, como era de esperar. Lo que no me esperaba es que media España hubiera tenido la misma idea que yo. 
Así que después de 6 horas de autobús llegamos a nuestro hotel, en plena Gran Vía madrileña y ¡oh sorpresa!, nos encontramos hacinados en una entrada chiquitita, con un ascensor en el que si metías la maleta no cabías tú, y por el que había que bajar sí o sí hasta la recepción. Bajamos como pudimos, haciendo turnos de maletas y personas. El turno consistió en meter las maletas en el ascensor, bajar por las escaleras  y llamarlo desde abajo. 


Segunda sorpresa: la recepción. Unos recepcionistas nada amables y muy agobiados por ver a 25 personas a la vez en un mostrador muy pequeño, consiguieron finalmente adjudicarnos las habitaciones. El hotel en cuestión tenía 9 plantas en total y no menos de 10 habitaciones por planta, en cambio para acceder a ellas sólo disponíamos de dos ascensores con carga máxima de 3 y 4 personas respectivamente; una tarde subí en el de 4 plazas con mi padre y otro señor. Fue muy gracioso porque las panzas de ellos se tocaban y yo iba en un hueco que me dejaron. Pero al fin llegamos a nuestros aposentos y tercera sorpresa: Las camas. Los colchones eran tan finos que a mi hija que tiene 9 años y pesa 30 kilos se le clavaron todos los muelles del somier, si habéis leído bien, somier a lo antiguo. 

Pero bueno ya estábamos allí y después de descansar media hora, nos propusimos tomar Madrid. Nos lo propusimos nosotros y todos los demás porque al salir a la calle, literalmente no podíamos andar. Así que nos dejamos llevar ¡que remedio!, hasta la puerta del primer sitio en el que nos pudimos librar de la marea humana de la Gran Vía. Y así los dos días que estuvimos en la capital. Hicimos cola para entrar en todos los sitios como museos, administraciones de lotería o baños, pero también lo pasamos estupendamente en familia y nos reímos un montón, que para eso son estas fechas.


Feliz Navidad a todos. 

¡Disfrutad!


2 comentarios:

  1. Pues nada guapa, que lo disfrutes, que es lo importante.
    Yo no tengo espíritu navideño alguno, así que admiro a quienes sí lo tenéis.
    Un besazo!

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  2. Sí que tengo espíritu navideño... mis niños me obligar a ello jejeje

    Un beso

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