viernes, 6 de noviembre de 2015

¿NOS COMUNICAMOS?

Hoy he estado dando una vuelta por la blogoesfera, visitando alguno blogs muy interesantes y me ha gustado mucho la entrada del blog Agua con Limón titulada "El perejil de todas las salsas". Os dejo enlace al post por si os apetece leerlo. 

La cuestión es que al comentar dicho post, su autora me ha hecho ver algo muy interesante. Comentando, le comuniqué mi preocupación por esta generación de adolescentes permanentemente conectados a todo tipo de redes o dispositivos.

Y es que el tema me llama la atención porque ahora que tenemos a nuestra disposición tantas maneras de comunicarnos, creo y es sólo mi opinión, que nos comunicamos menos que nunca. 
La inmediatez de nuestra vida nos hace resumirlo todo en unos cuantos caracteres de texto, restándole importancia a los sentimientos y provocando a veces sensación de ansiedad si no nos contestan en los siguientes 15 segundos. 


Y para que hablar si nos olvidamos el móvil en casa o ya, horror de los horrores, lo perdemos. Entonces nos quedamos atrapados en una espiral de preguntas como ¿dónde está mi móvil?, ¿y ahora que hago yo?, he perdido todos mis contactos, todos mis chats y mis fotos... 


Pero lo que más me llama la atención es cuando entro en una cafetería, y veo a cuatro adolescentes sentados a una mesa, con sus respectivas consumiciones y sin hablar entre ellos porque claro está, chatean con otras personas a través de sus super último modelo de smartphone. En ese preciso momento yo me pregunto, ¿para que quedarán entonces?.


En conclusión, no hay nada mejor que disfrutar de una buena conversación en compañía de tus amigos, de tu familia o de un desconocido en la consulta del médico por ejemplo. Ninguna tablet o smartphone podrá igualar nunca el bienestar que produce conversar de tú a tú, o el alivio de compartir tus dudas con alguien a quien aprecias.

Aunque ya sabéis, esto sólo es mi opinión.

3 comentarios:

  1. Gracias por el enlace Anna.

    Te voy a contar una anécdota: hace unos días volví en autobús a casa desde Zaragoza. Son nueve horitas de viaje, nada más.

    Pues bien, pasé siete de esas nueve horas hablando con mi compañera de asiento (hasta que se bajó en su ciudad de destino), una mujer fabulosa e interesante gracias a la cual mi viaje pasó en un suspiro.

    No hay nada mejor que una buena conversación. No estoy en contra de las nuevas tecnologías, por supuesto que no; pero su uso como todo en esta vida ha de ser moderado.

    En el equilibrio está lo sano.

    Abrazos.

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  2. A mí me encanta el blog de Mónica, lo sigo religiosamente.

    Tienes toda la razón, es increíble lo triste que resulta tener a gente alrededor que está en su mundo. con lo bonito que es reunirse con otras personas.. Pero ciertamente, estamos esposados al teléfono móvil.

    Besos.

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    1. Hola Laki! Te voy a contar una cosa... Cuando una mañana se me olvida el teléfono en casa lo paso estupendamente porque nadie me interrumpe con mensajes o llamadas, y paso una mañana de lo más relajada ;)

      Besos.

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